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viernes, 30 de mayo de 2014

Catarsis

Hacía mucho que no tenía esa sensación, ese viejo impulso de escribir... de contar lo quepasa po mi mente o por mi corazón, o por ambos. Hoy así me siento.

Sucede que he descubierto que muchas cosas estos meses pero no me he dado a la tarea de trabajar nada, me he dado cuenta de que quisiera que el día tuviera 30 horas, de que me siento triste, y esa tristeza humedece mi alma, me doy cuenta de que no descanso desde hace cerca de 3 años debido a una creencia estúpida de que si me duermo pierdo la oportunidad de destacar y labrar mi futuro. También he descubierto que estoy a punto de quedarme sin amigas, de que estoy enojada con el Quijote, de que extraño aquello que soñé podría ser. Me disgusta esa mujer que veo a diario en el espejo. No la conozco, llegó hace unos meses y me sigue a todas partes, generalmente la ignoro, pero no me gusta. Unas noches la he visto enojada y otras mañanas la he visto mirándome con tristeza, pero yo no la entiendo. No se hablar su idioma, sólo se que me mira suplicante o demandante, pero siempre hay algo en su mirada. 

Creo que es hora de que haga algo, pero no se por dónde comenzar. 

martes, 21 de enero de 2014

Ellos no sabrán

Estos días han sido raros, hace mucho que no me preguntaban nada con un genuino interés, curiosidad casi casi infantil me atrevería a decir.

Hoy un grupo de chicos, ninguno alcanza la mayoría de edad, me han preguntado si he usado drogas y que si he fumado, todo eso me ha dado una tremenda nostalgia, ha pasado por mi mente la camioneta de Dayan, Nogueras bañada por la luz de la luna, las conversaciones bajo el influjo del alcohol, ese horrendo baguette relleno de nachos pero que en el momento justo de una madrugada, bien puede pasar por un delicioso manjar. Pues bien, he tenido un pequeño flashback a esos años al lado de Yaz en el viejo sofá de su casa, y he pensado que lejos de ser las drogas los más peligroso de mi juventud, ha sido mi eterna tendencia a entregarme, a perderme en un sentimiento y a soportar cada uno de las inclemencias de las relaciones, siempre con la promesa de una mejora...

Hoy me han preguntado por tonterías como la cocaína, la marihuana y hasta el tabaco cuando aun cuando no las he provado, sé que las experiencias cumbre de mi vida las he vivido bajo otra droga mucho más poderosa como la endorfina, a esos chicos les hace falta años de madurez emocional y mental para saber identificar el poderoso efecto de un beso de la personas correcta, de una mirada en medio de la biblioteca, de la toma de manos en un cine, de un cuerpo sudoroso después de hacer el amor con una persona que no quieres dejar ir.

Les falta años para comprender que una taza de café puede hacerte perder la noción del tiempo cuando sabes tomarla de manera adecuada.

Ellos no sabrán aun.
Ilustración de Fab Ciraolo

viernes, 17 de enero de 2014

Ya no se busca...

He de culpar a los astros, a los números o cualquier manifestación de suerte pero es que hay días, unos días que la melancolía se vuelve oxígeno y el entrecejo baja sin invitación alguna.

He caído en cuenta de que no extraño a alguien en particular, o lugar alguno que se precie de especial. Me extraño a mi, a mi en Coqui, en una vieja azotea, en una carretera con la radio encendida, me extraño tanto que he llegado a creer que por eso he dejado de soñarme. No me encuentro y tengo una ligera sensación de haber tomado malas decisionesy por supuesto haber tomado rumbos equivocados.

Pasan los días con un abrir y cerrar de ojos, de puertas, de cajas de cereal, de días completos... pasan las horas y yo me siento como parte de un espiral pero en cada suspiro me reconozco más vieja, mas cansada y hasta mas amarga.

Me he extrañado tanto que llego a confundirme y a sumirme en la más común de las tristezas, aquella que se viste con la ropa de la persona "ocupada", corro de un lado a otro, exigiendole rapidez a todos y a todo y me he olvidado de la dulzura de un suspiro, del maravilloso espectáculo de los árboles de meciendose en los vientos de marzo, del abrazo de mi madre y las sonrisas de mis personas favoritas.

Donde quiera que haya dejado extraviada a la chamaca Rubí, espero que se encuentre bien y que se acuerde de regar cada noche las ansiedades que producen las expectativas.

Hoy es una de esas noches... me veo sensible y me doy permiso de expresarlo. Eso es todo.

viernes, 15 de junio de 2012

Porque hasta entre los animales hay niveles

Si creo que  hay niveles.... muy a mi pesar, el comentario elitista de mi maestro refleja una gran verdad. Es parte del orden del mundo, es hasta una estrategia que permite a las personas convivir.

Hoy se que el dolor es uno de los fenómenos emocionales que dan muestra de la organización que presentan. Probablemente tenga que ver con los umbrales físicos (aún no me queda claro cuáles son los sensores del alma) y estoy segura que el corazón humano gradúa su resistencia en función de las lágrimas perdidas. 

Hace tiempo, cuando me encontraba al límite de mi dolor y sentia que la vida se me escapaba por los ojos dejando una humedad que costaba trabajo eliminar, pedí desde lo mas profundo de mi ser... desde mi razón y desde mi alma, pedí no sentir mas.

Hoy también se que ha pasado  mucho tiempo y lo que en otras épocas me hubiera provocado un dolor incapacitante, sólo se ha convertido en un ligero suspiro producto de un breve espacio en el que mi corazón suspende su ritmo...

No he podido eliminar mi dolor... su sombra aún me sigue en las noches.
¿algún día podré?

miércoles, 11 de abril de 2012

El museo de las distancias rotas


De las múltiples obras que me puedo encontrar en la red, este video bien vale la inversión de unos minutos.

Las imágenes son de un cortometraje llamado "La maison en petit cubes" y la música de Drexler.

Lo he encontrado en la red con autores como melancoliah o Osi4s y como desconozco el autor, les doy el crédito a ambos.

Disfrútenlo.

miércoles, 21 de marzo de 2012

La nostalgia de esta noche



Hoy es una buena noche para declararlo... hoy extraño eso que creí tener y que fue sólo un sueño.


Hoy recuerdo como viendo una película la carretera a Guadalajara, esa gasolinera con el viejo paradero siempre testigo del chocomilk Hersey´s y un sandwich de jamón... ese anuncio luminoso que velaba el sueño de los viajeros nocturnos.

Tantas veces el camino fue testigo de nuestro madurar. Hoy no hay mas, se ha ido.
Lejos se encuentran las tardes saladas en El Faro, Las noches frías en el Rancho, ese lomo relleno que invitaba a no crecer.

Hoy no estan mas.... y pesan, me pesa la ausencia

Bienvenida la primavera

Dice el mismo Juan Ramón Jiménez en el prologuillo a la obra Platero y yo :

" Advertencia a los hombres que leen este libro para niños:
Este breve libro, en donde la alegría y la pena son gemelas, cual las orejas de Platero, estaba escrito para... ¡qué se yo quién!"


y luego muy ufano agrega:

"Yo nunca he escrito nada para niños"

pero también advierte:

"...creo que el niño puede leer los libros que lee el hombre, con determinadas excepciones que a todos se le ocurren."

Yo digo que por casualidad o por error, sólo Dios sabe, Platero y yo llegó a mis manos a la edad de 13 años y será que el ser niña de pueblo o que mi imaginación era fértil dió paso a un disfrute inimaginable de su obra... cada una de sus palabras me remontaba a la cotidianidad de Coquimatlán...

¡HOY CELEBRO LA LLEGADA DE LA PRIMAVERA VOLVIENDO A PLATERO,!

Especialmente al capítulo 28 de nombre Remanso para recordar las faldas del Cerro de la Cruz de mi amado pueblo.


- XXVIII - REMANSO

Espérate, Platero... O pace un rato en ese prado tierno, si lo
prefieres. Pero déjame ver a mí este remanso bello, que no veo
hace tanto años...

Mira cómo el sol, pasando su agua espesa, le alumbra la
honda belleza verdeoro, que los lirios de celeste frescura de la
orilla contemplan extasiados... Son escaleras de terciopelo,
bajando en repetido laberinto; grutas mágicas con todos los
aspectos ideales que una mitología de ensueño trajese a la
desbordada imaginación de un pintor interno; jardines venustianos
que hubiera creado la melancolía permanente de una ruina loca
de grandes ojos verdes; palacios en ruinas, como aquel que vi en
aquel mar de la tarde, cuando el sol poniente hería, oblicuo, el
agua baja... Y más, y más, y más; cuanto el sueño más difícil
pudiera robar, tirando a la belleza fugitiva de su túnica infinita, al
cuadro recordado de una hora de primavera con dolor, en un
jardín de olvido que no existiera del todo... Todo pequeñito, pero
inmenso, porque parece distante; clave de sensaciones
innumerables, tesoro del mago más viejo de la fiebre...

Este remanso, Platero, era mi corazón antes. Así me lo
sentía, bellamente envenenado, en su soledad, de prodigiosas
exuberancias detenidas... Cuando el amor humano lo hirió,
abriéndole su dique, corrió la sangre corrompida, hasta dejarlo
puro, limpio y fácil, como el arroyo de los Llanos, Platero, en la
más abierta dorada y caliente hora de abril.

A veces, sin embargo, una pálida mano antigua me lo trae a
su remanso de antes, verde y solitario, y allí lo deja encantado,
fuera de él, respondiendo a las llamadas claras, «por endulzar su
pena», como Hylas a Alcides en el idilio de Chénier, que ya te he
leído, con una voz «desentendida y vana»...